viernes, octubre 06, 2006

Paseos

En Sants siempre es de noche. O de día. O no es nada porque es una estación de tren subterránea. De todos modos, a pesar de la ausencia de indicadores solares para ubicarse temporalmente, siempre hay detalles en los pasajeros de los cercanías que desvelan el misterio horario, y no hablo de los relojes. Las caras de sueño de la gente, la ropa bien planchada o los bocadillos de la mañana, la tranquilidad de la media mañana, el cansancio que se desprende a última hora de la tarde, o la calma juntada con la ansia por terminar el día de la noche.

Mi hora favorita sin duda es la noche. Últimamente paso mucho por ahí viniendo de la estación anterior, alrededores de las diez y pico, o de las once alguna vez, y veo, ya sentada en mi asiento, los andenes a través de la ventanilla, como si fuera una pantalla. Cuando espero y subo al tren desde allí, no me fijo tanto, supongo.

Veo trenes parados con coches-cama, para hacer esos largos recorridos nocturnos, y gente con maletas, mochilas y bolsas, corriendo para subir, hablando con las azafatas para encontrar su sitio, gente despidiéndose, llorando o riendo, abrazados, o gente leyendo descuidadamente sentados en su trolley aguardando ese maldito talgo que va con retraso. Y alguna vez coincide que arranca un tren mientras esta mi cercanías parado ahí, y los veo irse, rumbo Valencia, o Madrid, o Port Bou.

Siempre pienso en lo mismo, en Hobbits, dispuestos a iniciar un largo camino de noche, preparándose para andar en las penumbras, con sus equipajes y sus capas de viaje, silenciosos y sonrientes, despreocupados. Un recorrido algo cansado de tanto que va a durar, pero que tiene esa paz que tienen las cosas que duran mucho, que ya sabes que por nervioso que te pongas, tendrás incluso tiempo de aburrirte de los nervios.

Y me entran ganas de tener una mochila y subirme a un tren, y hacer uno de esos trayectos largos largos, que siguen cuando ya te has despertado y ha salido el sol. Solamente por hacer el paseo y partir de noche. Para dormirme sabiendo que no estaré en casa enseguida. Para ser un poco Hobbit.